La delgada línea entre las generalizaciones y los estereotipos

Mis hermanos y yo nacimos en el mismo país. Por supuesto también en la misma provincia y la misma ciudad. Crecimos en el mismo barrio, fuimos a la misma escuela y tuvimos los mismos padres… pero somos absolutamente distintos! Entonces, cómo pretender hacer una generalización sobre cómo son “los argentinos”, “los mexicanos” o incluso “los chinos”, dónde viven más de 1300 millones de seres humanos.

Este tipo de inquietudes se puede percibir en las caras de los participantes de algunos de mis programas de formación intercultural. En definitiva, ¿qué tenemos permitido decir sobre un país? ¿Qué es verdadero? ¿Hacer una generalización no es caer en un estereotipo? ¿No deberíamos simplemente dejar de hacer generalizaciones? La respuesta es no necesariamente. Las generalizaciones tienen mucho que ofrecernos, siempre y cuando tengamos algunos recaudos.

Las generalizaciones son naturales

Las generalizaciones surgen porque nuestros cerebros son máquinas de buscar patrones. Odian la incertidumbre y siempre están buscando sintetizar la enorme cantidad de datos que nos llegan. Si no tuvieras una manera de catalogar esa información, ni siquiera podrías funcionar.

Veamos un ejemplo de la vida diaria. Imagínate que te encuentras en Bogotá y observas a un grupo de 100 personas en una plaza, de los cuáles 10 están usando bufandas lilas. De pronto piensas, “Wow, la gente usa mucho bufandas lilas en Bogotá”. Regresas a tu país y les cuentas a tus amigos cómo básicamente todos en Bogotá usan bufandas lilas en estos días. Esto es normal.

Las generalizaciones están a un paso de los estereotipos

Cuando tomamos esas generalizaciones y las aplicamos indiscriminadamente a los individuos, entonces estamos estereotipando. Es decir, si sabemos que los mexicanos tienden a comunicarse de manera indirecta estamos generalizando, pero si asumimos que cada mexicano con el que nos encontremos sólo nos estará comunicando parte del mensaje en sus palabras, estamos estereotipando. Los estereotipos pueden ser contraproducentes y son justamente las razones por la que muchas personas no se sienten cómodas con las generalizaciones.

Las generalizaciones tienen sus limitaciones

Para evitar caer en estereotipos, tenemos que ser conscientes de algunas limitaciones que tienen las generalizaciones

  1. Nunca son 100% exactas. Por lo tanto, cuando las decimos tenemos que evitar que suenen a que son 100% verdad. Si dices que los indios aman el cricket, parece que el 100% de los indios lo aman, cuando esto no es verdad.
  2. Mientras más grande es el grupo, más inexacta es la generalización. Hablar de un grupo grande cómo “los argentinos” es una invitación a la inexactitud. Si decimos que los argentinos aman el tango, esto posiblemente sea un 10% exacto. Si decimos que los porteños, clase media alta, de más de 50 años, aman el tango, la exactitud posiblemente aumente.
  3. Los grupos originarios son muchas veces prejuzgados injustamente

    Los grupos originarios son muchas veces prejuzgados injustamente

    Las generalizaciones pueden usarse para controlar a las personas. Las generalizaciones pueden ser medios para perpetuar determinada creencia sobre un grupo de personas. Piensa cómo suelen describirse como “vagos” a varias tribus de aborígenes de América Latina. Este es un claro ejemplo de donde las generalizaciones negativas son usadas para influenciar a un grupo en particular. Estas tácticas pueden ser muy peligrosas e increíblemente injustas.

Cómo utilizar correctamente a las generalizaciones
  1. Usa a las generalizaciones para discutir y aprender sobre un grupo, no sobre un individuo: No importa que tan precisa sea tu generalización, permite que un individuo de ese grupo hable por sí mismo.
  2. Sé honesto sobre el tamaño de la muestra de tu generalización. Si llegan 2 peruanos a trabajar a tu empresa, no es muy sabio generalizar sobre toda una cultura solo en base a este pequeñísimo subgrupo (expatriados, de Lima, de 30 años, etc.).
  3. Sé honesto sobre la fuente de tu generalización. ¿Tu generalización provino de tu experiencia personal? ¿Te lo contó un amigo? ¿Se transmitió durante muchas generaciones? ¿O fue reunida en base a una serie de investigaciones formales y transmitidas por especialistas interculturales?
  4. Evita palabras como “todos” o “siempre”. Si utilizas estas palabras para referirte a otras culturas, sólo bastará un ejemplo para probar que estas equivocado
  5. Permite que las generalizaciones sean permanentemente cambiantes. Las personas cambian todo el tiempo. Las tendencias vienen y van. ¿Por qué entonces no cambiar tus generalizaciones?

¿Eres capaz de detectar si tus generalizaciones sobre otras culturas son estereotipos?

Por Marcelo Baudino
Consultor y formador intercultural
Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

8 pensamientos en “La delgada línea entre las generalizaciones y los estereotipos

  1. Pingback: Resultados inesperados a la mexicana « ICEBERG Inteligencia Cultural

  2. Pingback: ¿Son los argentinos los más arrogantes de América Latina? « ICEBERG Inteligencia Cultural

  3. Pingback: ¿Eres un durazno o un coco? « ICEBERG Inteligencia Cultural

  4. Pingback: Crónicas de un expatriado en shock cultural « ICEBERG Inteligencia Cultural

  5. Pingback: Se buscan sólo peruanos « ICEBERG Inteligencia Cultural

  6. Pingback: Las generaciones también tienen su cultura « ICEBERG Inteligencia Cultural

  7. Pingback: Hablemos de apropiación cultural « ICEBERG Inteligencia Cultural

Déjanos tu opinión

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s