Hokkaidō, la isla japonesa que no es culturalmente japonesa

Cada vez es más claro que la historia y la geografía tienen un impacto subliminal y sorprendente en nuestra manera de pensar. La influencia es tan potente que, por ejemplo, los tipos de alimentos que solían cultivar nuestros antepasados han moldeado nuestro pensamiento, o un solo río ha sido capaz de marcar los límites entre dos estilos cognitivos diferentes. También la necesidad de conquista de un territorio desolado y agreste puede acuñar valores que parecen ajenos a los de los vecinos más cercanos. Esto fue exactamente lo que sucedió en Hokkaidō.

Hokkaidō es la segunda isla más grande de Japón ubicada en la parte más nórdica del país. Ha sido hogar del pueblo ainu desde tiempos inmemoriales. De hecho, muchos lugares en Hokkaidō tienen su nombre original en idioma ainu. Cuando Horace Capron, un empresario agrícola estadounidense, viajó por primera vez a Hokkaidō quedó impresionado por la desolación del paisaje. “La serenidad de la muerte reinó sobre este magnífico escenario” escribió un tiempo después. “No se mueve ni una hoja, ni canta un pájaro, ni vive alguna cosa”.

Cualquier viajero que se atreviese a cruzar el tormentoso mar entre la isla central y Hokkaidō, tendía que enfrentar inviernos brutales, paisaje volcánico accidentado y fauna salvaje. Quizás por esto, el gobierno japonés nunca estuvo interesado en estas tierras y se las cedió al pueblo indígena Ainu, quienes sobrevivían de la pesca y la caza. Sin embargo, a mediados del siglo XIX, y ante el temor a una invasión rusa, el gobierno japonés se apuró a poblar la isla para reclamar su soberanía. Dentro de los 70 años siguientes, la población floreció de unos pocos miles a más de dos millones. Al ingresar a los 2000’s, ya eran casi seis millones. La transformación fue rotunda, y las granjas, puertos, carreteras y ferrocarriles comenzaron a verse en cada esquina de la isla.

Hoy en día son pocas las personas de Hokkaidō que alguna vez necesitaron conquistar el desierto. Aun así, algunas investigaciones demostraron que el espíritu aventurero todavía impregna la forma en que piensan, sienten y razonan sus habitantes. A diferencia de sus vecinos de Honshu (a tan solo 54km al sur), ellos son más individualistas, orgullosos del éxito, más ambiciosos del crecimiento personal, y menos conectados con las personas alrededor de ellos. De hecho, al comparar culturas de países, este “perfil cultural” se asemeja más al de los Estados Unidos que al del resto de Japón.

La historia de Hokkaidō es tan solo uno de los tantos casos de estudio que demuestran cómo el ambiente social moldea nuestras mentes. Dondequiera que vivamos, una mayor conciencia de estas fuerzas puede ayudarnos a todos a entender mejor cómo funcionan nuestras propias mentes.

¿Cómo ha influido la historia y la geografía en la cultura de tu sociedad?

Marcelo Baudino - 2
Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural
Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

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