¿Cuándo fue la última vez que revisaste tu sensibilidad intercultural?


Si pudieras elegir entre conocer las 10 cosas que debes hacer y evitar hacer en la cultura china”, o darte cuenta “cómo se siente tu contraparte china”; ¿qué elegirías?

A nadie le gusta ofender a los demás y mucho menos hacer el ridículo. Por esta razón, muchas veces nos tentamos a seguir una lista de “consejos” sobre cómo comportarse en un país determinado (Dos and Don’ts) para ajustar apropiadamente nuestra conducta y dejar una buena impresión. Sin embargo, hoy existe una evidencia abrumadora de que el darse cuenta de cómo se sienten los otros, en otras palabras; desarrollar sensibilidad intercultural, es la clave para ser efectivo en contextos multiculturales. Sigue leyendo

El costo de la miopía cultural


Cuando nos reunimos con reconocidas organizaciones internacionales, muchas veces se apresuran a aclarar: “En nuestra firma no hemos tenido ningún problema en el trabajo intercultural”. Sin embargo, quizás este sea el primer indicio de una clara muestra de baja sensibilidad cultural. ¿Por qué? ¡Analicémoslo!

Comencemos con un punto clave: en la mayoría de los casos las empresas no cuentan con las herramientas para identificar los desafíos interculturales que enfrentan sus profesionales en el día a día. Sigue leyendo

La travesía interna hacia la inteligencia cultural


Las personas interesadas en desarrollar inteligencia cultural necesitan detenerse un instante y reflexionar si están dispuestas a enfrentar algunos interrogantes personales e incómodos. El camino a la inteligencia cultural atraviesa el interior de nosotros mismos, en donde deberemos realizarnos preguntas tan difíciles y desafiantes como gratificantes. Descarga la Guía El camino del interculturalista: Cómo desarrollar mi carrera de profesional intercultural

Ser un profesional con inteligencia cultural exige 3 mentalidades fundamentales: Sigue leyendo

¿Qué tan importante es la familia en tu país?


Durante un taller de comunicación intercultural con personas de varios países del mundo, escuchábamos al profesor, experto en la cultura China, hablar de la importancia de la familia en ese país, y todas las responsabilidades y compromisos que asumían sus miembros para con el resto de los integrantes de la familia. Entre otras cosas, mencionaba la reverencia hacia los abuelos, la injerencia de los padres en las decisiones de sus hijos y la trascendencia de la familia extensa. Una compañera de clase estadounidense, visiblemente incómoda con lo que comentaba el profesor, me comentó al salir del aula: “Para nosotros la familia también es importante. Para mí no hay nadie más importante que mi hijo”. El mensaje que había interpretado era que en Estados Unidos no se amaba tanto a los hijos como en China, porque en su país la familia no era tan importante. Esto me llevó a reflexionar si es realmente posible afirmar que la familia es más importante en unas sociedades que en otras.

Desde que nacemos, vivimos rodeados de muchas personas, pero el primer grupo humano al que todos pertenecemos, más allá de la cultura, es la familia. Es a través de la familia por la cual los seres humanos adquieren los primeros rasgos para el desarrollo del carácter y de la identidad personal, así como los hábitos y los valores que determinarán, en un inicio, su pensamiento y su desarrollo social. Por estas razones, se la considera como una institución de gran relevancia para cualquier sociedad y su perpetuidad. No obstante, su concepción, los roles de sus miembros, las responsabilidades asumidas, su composición, el tamaño, etc. varían entre sociedades. Sigue leyendo

Cómo saber si soy culturalmente sensible


No hay peor nivel de ignorancia que cuando uno no sabe que no sabe. Si al menos uno supiera que no sabe, podría tomar cartas en el asunto para poder salir de su ignorancia. Lamentablemente, en el ámbito de la interculturalidad, muchas personas se encuentran sumidas en la idea de que son culturalmente sensibles, que tienen habilidades interculturales o que son sumamente abiertos hacia las diferencias.

Acá vamos a dejar en evidencia cuánta ignorancia intercultural existe, incluso en muchas personas que tienen un elevado grado de exposición internacional. Si quieres saber si eres culturalmente sensible, piensa si alguna vez dijiste alguna de estas frases:

“Las personas de X país son…”

Completa la descripción como quieras (lentos, sumisos, fríos, mentirosos, rígidos, etc), pero claramente estas demostrando una falta de sensibilidad cultural. ¿Por qué? Porque no todas las personas de un país son de determinada manera y al realizar una generalización de este tipo, muy posiblemente estés cayendo en un estereotipo, los cuales por lo general son negativos (aunque también los hay positivos). Además de injustos y contraproducentes, los estereotipos limitan enormemente tu capacidad de relacionarte efectivamente con las personas de ese país. Sigue leyendo

Nadie es profeta en su propia tierra


Imagínate que a partir del mes siguiente tendrás que trabajar en forma diaria con argentinos (o con cualquier extranjero). Con la idea de generar una relación profesional productiva, decides investigar cuál es el estilo de comunicación de los argentinos. Para ello, aprovechas tu próximo viaje a Buenos Aires para preguntarle a cualquier persona que pase por la calle. “¿Quién mejor que un local para describir su propia cultura?”, piensas.

El primero nos dice con firmeza: “Por supuesto que los argentinos somos directos, decimos lo que pensamos”. Sin embargo, nuestro segundo entrevistado nos responde: “Sin duda los argentinos somos muy indirectos al hablar, siempre damos vueltas antes de ir al punto”. ¿Quién tiene razón? ¡Exacto! Ambos y ninguno al mismo tiempo, porque la única forma de saber si los argentinos son directos o indirectos es haciéndolo en términos relativos. Es decir, comparado con los mexicanos, los argentinos sin duda se comunican de manera directa, pero si los comparamos con los alemanes, los argentinos son claramente indirectos.

Este ejemplo deja claro que no cualquier persona puede definir adecuadamente ni siquiera a su propia cultura, porque para ello necesita conocer otras culturas para poder realizar la descripción en términos relativos. ¿Por qué? Sigue leyendo

Ni expatriados ni inmigrantes, refugiados


¿Cuáles son tus sensaciones cuando te dicen que tendrás que trabajar con un mexicano? ¿Y con un estadounidense? ¿Con un argentino? ¿Con un boliviano? Seguramente cientos de imágenes se te cruzarán por tu cabeza en cuestiones de milésimas de segundos. Algunas de estas imágenes serán positivas, otras no tanto. La pregunta es, ¿por qué aparecen? Muy simple, nuestro cerebro necesita imperiosamente catalogar estas personas para saber qué esperar y cómo reaccionar. Dependiendo de la imagen que surja, seguirá alguna conclusión: “mmm… desconfía”, “Oh no! Justo a mí!”, y si eres de mente un poco más abierta, “Mirá vos, qué interesante”. Ahora bien, ¿qué sensaciones te pasan por la cabeza cuando te dicen que tendrás que trabajar con un refugiado?

Independientemente del país de procedencia de los refugiados, apuesto que las imágenes que surgen en nuestras cabezas ante el término “refugiados”, no serán tan positivas… ¿Me equivoco? ¿Qué tiene la palabra “refugiados” que nos genera tantas connotaciones negativas? Sigue leyendo

¿Cuál es tu nivel de sensibilidad intercultural? – Etapas etnocéntricas


Está claro que la reacción hacia las diferencias culturales varía entre personas. Esto fue lo que observó y transcribió Milton J. Bennett en su famoso Modelo de Desarrollo de Sensibilidad Intercultural (DMIS). En el mismo afirma que los individuos, en ambientes corporativos y académicos, lidian con las diferencias culturales en algunas formas predecibles mientras evolucionan en sus habilidades interculturales. Utilizando conceptos de psicología cognitiva y el constructivismo, organizó estas observaciones en 6 etapas de sensibilidad creciente hacia las diferencias culturales. 

El supuesto subliminal del modelo es que mientras más complejas y sofisticadas se vuelven nuestras experiencias interculturales, más se incrementa nuestra competencia intercultural. Cada etapa se expresa en ciertas actitudes y comportamientos respecto a las diferencias culturales. Si logramos reconocer nuestra orientación cognitiva hacia las diferencias culturales, podremos desarrollar un plan de acción para facilitar la transición hacia la siguiente etapa.

Las primeras 3 etapas del modelo son etnocéntricas, lo que implica que de alguna manera, se percibe a la cultura propia como elemento central de la realidad:

 

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3 formas de percibir el tiempo, ¿Con cuál te identificas?


Cuando hablamos de diferencias culturales, lo primero que a muchos se les viene a la mente son las diferencias que han percibido en cuanto al cumplimiento de horarios, agendas y fechas acordadas (deadlines). En nuestros talleres son varias las ocasiones en las que hemos escuchado interpretaciones (con tonos de frustración) tales como: “los estadounidenses son muy estructurados, poco flexibles, obsesionados por el tiempo, rígidos” o “estos mexicanos no entienden lo que es urgente, sólo te engañan con el tan famoso y repetido ahorita”

¿Qué puede haber detrás de estas interpretaciones?, analicemos:

En artículos anteriores hemos explicado cómo la cultura influye en nuestra visión del mundo y en nuestras percepciones a nivel general. Y por supuesto, nuestra percepción del tiempo y nuestras creencias acerca de cómo manejarlo o gestionarlo no quedan afuera. En términos generales, se han logrado identificar tres tendencias diferentes con respecto a cómo las personas perciben el tiempo: Sigue leyendo

Cuando el conocimiento se desborda


El aprendizaje intercultural se encuentra lleno de sabiduría popular y mitos nunca cuestionados y tomados como verdades absolutas. Hemos incluso dedicado un artículo entero a este tema. Sin embargo, a esta larga lista de mitos se ha sumado uno nuevo, corriente y muy usual que dice así:

“Es más fácil aprender sobre la cultura de un país cuando se proviene de un país relativamente cercano, o al menos donde se hable el mismo idioma”. Es decir, muy posiblemente a los mexicanos les será más fácil aprender e interactuar con argentinos que a los indios, dado que viven en un mismo continente y hablan el mismo idioma. Nada más lejos de la realidad. Sigue leyendo