El encuentro con los “otros” y el descubrimiento de nuestros valores


¿A quién elegirías para formar una familia; a una persona que comparte tus valores y tiene una visión similar de la vida, o a alguien muy diferente a ti? Creo que me imagino tu respuesta. En efecto, en la naturaleza genética, evolutiva o divina de los seres humanos, parece existir un anhelo profundo, intrínseco e inherente de asociación, de similitud. Enraizado en las necesidades humanas básicas, este impulso innato a afiliarse con criaturas similares, nos ha llevado a emparejarnos para la reproducción y a co-crear comunidades.

Son varias las necesidades que nos llevan, en cierto grado, a formar agrupaciones sociales en las cuales nos podamos sentir satisfechos, significativos, importantes y cómodos. Estos deseos son la base de los valores culturales. Los valores son estándares de lo que es considerado deseable dentro de una colectividad, reflejando tradiciones culturales. Pero también plantean una distancia percibidas con quienes han generado otras tradiciones culturales. Sigue leyendo

¿Qué tipo de cultura estás creando?


La cultura está en cambio y transformación constante. Fenómenos diarios sociales, económicos, políticos, ambientales, geográficos, religiosos, entre otros, van dando forma al sistema de valores y de creencias de nuestro grupo social. Pero el lenguaje, juega un rol fundamental en la creación de nuestra cultura, de nuestros paradigmas y nuestras formas de ver el mundo; y es el elemento sobre el cual queremos desafiar al lector en esta ocasión.

“El lenguaje es la llave al corazón de la cultura”. El lenguaje es más que una herramienta de comunicación. Éste refleja las creencias, expectativas y percepciones de quienes lo hablan, tal como lo hemos presentado en artículos anteriores como “idiomas diferentes, mundos diferentes”  y “las habilidades que heredamos de nuestro idioma”.

Diferentes investigaciones han demostrado que tanto las estructuras gramaticales como el vocabulario que utilizamos en nuestro lenguaje, reflejan nuestra cultura y al mismo tiempo la crean diariamente. Lo que expresamos influencia directamente nuestra forma de ver las cosas, de percibir a los otros y de interactuar con los otros. Puede limitar o facilitar una relación de colaboración con personas de otras culturas o grupos sociales, puede generar y diseminar sentimientos y comportamientos de odio, rechazo, discriminación o violencia,  o simplemente estimular o desestimular nuestro compromiso en la resolución de conflictos. Sigue leyendo

De qué hablamos cuando hablamos de cultura organizacional


Son pocos los elementos que suelen considerarse críticos para mejorar la competitividad de una empresa. La cultura organizacional es sin duda uno de ellos. De hecho, la cultura organizacional sirve de marco de referencia a los miembros de la organización y ofrece las pautas acerca de cómo las personas deben conducirse en ésta. En muchas ocasiones la cultura organizacional es tan evidente que puede percibirse cómo la conducta de las personas cambia en el momento en que traspasan las puertas de la organización.

Sin embargo, ¿es correcto considerar a la empresa como un ente cultural? La idea de concebir a las organizaciones como culturas (en las cuales hay un sistema de significados comunes entre sus integrantes) constituye un fenómeno bastante reciente. El término “cultura” ha sido tomado directamente del campo antropológico, en donde existe un amplio acuerdo sobre ciertas características del concepto, aunque también considerables desacuerdos sobre otras. En términos generales, los acuerdos son los siguientes:

  1. Todos los seres humanos tienen una cultura y no serían humanos sin ella
  2. Diferentes personas/naciones/grupos étnicos/etc. varían en sus culturas
  3. Dentro de cada unidad mayor existen variaciones subculturales
  4. La cultura es adquirida e internalizada en el curso del desarrollo de una persona

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¿Es personal o es cultural?


En las etapas de diagnóstico que solemos realizar previo al desarrollo de programas de formación o consultoría con nuestros clientes, con el objetivo de conocer como ha sido la experiencia de las personas al trabajar con otras culturas, suelo preguntar si han enfrentado algún desafío o dificultad en particular a causa de las diferencias culturales. Hay quienes pueden identificar varios aspectos concretos que dificultan su efectividad intercultural. Y hay quienes explican que las diferencias culturales no causan problemas o dificultades significativas, como si lo hacen los diferentes tipos de personalidad o incluso competencias específicas. Por ejemplo, no se puede trabajar con esta persona, es demasiado frontal o esta persona no es un buen líder, parece que le da miedo hablar, es tímido.

Lo curioso de estos ejemplos, es que mis interlocutores se están refiriendo, sin saberlo, a desafíos que están enfrentando a causa de las diferencias culturales. Ahora bien, el lector preguntará, ¿pero cómo puede ser?, ¿acaso los ejemplos mencionados no hacen referencia a rasgos específicos de personalidad? La respuesta es sí. Pero lo que también es importante saber es que esos rasgos de personalidad han sido determinados en gran medida por la cultura, por lo que poder comprender cómo influye la cultura en las necesidades y estilos de trabajo de nuestros colegas internacionales, es siempre indispensable para saber cómo adaptarse y crear relaciones sinérgicas.    Sigue leyendo

Nadie es profeta en su propia tierra


Imagínate que a partir del mes siguiente tendrás que trabajar en forma diaria con argentinos (o con cualquier extranjero). Con la idea de generar una relación profesional productiva, decides investigar cuál es el estilo de comunicación de los argentinos. Para ello, aprovechas tu próximo viaje a Buenos Aires para preguntarle a cualquier persona que pase por la calle. “¿Quién mejor que un local para describir su propia cultura?”, piensas.

El primero nos dice con firmeza: “Por supuesto que los argentinos somos directos, decimos lo que pensamos”. Sin embargo, nuestro segundo entrevistado nos responde: “Sin duda los argentinos somos muy indirectos al hablar, siempre damos vueltas antes de ir al punto”. ¿Quién tiene razón? ¡Exacto! Ambos y ninguno al mismo tiempo, porque la única forma de saber si los argentinos son directos o indirectos es haciéndolo en términos relativos. Es decir, comparado con los mexicanos, los argentinos sin duda se comunican de manera directa, pero si los comparamos con los alemanes, los argentinos son claramente indirectos.

Este ejemplo deja claro que no cualquier persona puede definir adecuadamente ni siquiera a su propia cultura, porque para ello necesita conocer otras culturas para poder realizar la descripción en términos relativos. ¿Por qué? Sigue leyendo

Tips Culturales Venezuela


En Venezuela, la familia es la institución más importante y tiene su influencia en distintos aspectos de la vida social y de los negocios.

A la hora de interactuar con venezolanos, ten en cuenta los siguientes consejos:

– Venezuela es un país altamente polarizado, e incluso más desde la presidencia del ex presidente Hugo Chávez.Ten en cuenta la delicada situación política que se encuentra atravesando el país y evita polemizar al respecto.

– La puntualidad es algo esperado, especialmente en los negocios. Asigna un buen colchón de tiempo extra para el tráfico, el cual suele ser un serio problema en Caracas.

– Disponer (o contratar) contactos e intermediarios de negocios puede ser clave, ya que suele agilizar el avance de las negociaciones.

– En una reunión de negocios, comienza con conversaciones informales que te permitan conocer a las personas. No apures un acuerdo de negocios.

– Muestra interés en la historia de Venezuela y aprende algo sobre Simón Bolívar.

– Evita elogiar o identificarte en demasía con los Estados Unidos. Otros temas a evitar son la explotación petrolera, la inflación, comparaciones  con Colombia o la corrupción.

 ¿Cuál es tu experiencia interactuando con venezolanos? ¡Compártenos otros tips interesantes!

Estos tips son sólo guías introductorias no definitivas. No pretendemos estereotipar ni emitir juicios sobre ninguna cultura. Si quieres desarrollar competencias interculturales para comunicarte y trabajar efectivamente con otras culturas, te invitamos a contactar nuestros consultores aquí.

Queremos contarte sobre nosotros


El campo intercultural continúa siendo un área novedosa e innovadora en América Latina. Muchas veces, cuando nos presentamos como consultores y formadores interculturales, se puede percibir la reacción de duda y confusión. Por esto, hemos creado un vídeo para contarte de manera entretenida y animada, en qué consiste nuestro trabajo y qué hacemos en Iceberg para desarrollar personas con la capacidad de interactuar efectivamente con personas de otras culturas:

¿Qué te pareció?

Estamos interesados en conocer tu opinión! Y si te gustaría conocer más sobre nosotros y nuestro trabajo, te invitamos a ponerte en contacto con nosotros!

Si la cultura de un país fuese un árbol…


El concepto de cultura suele ser tan familiar y tan ambiguo al mismo tiempo, que para muchos suele ser muy difícil brindar una definición concreta. La palabra cultura deriva del latín “cultura”, que significa cultivo, pero que tiene muchos significados interrelacionados. Sin embargo, cuando les preguntamos a las personas “¿Qué es cultura?”, la mayoría de las respuestas suelen caer dentro de 2 grandes grupos de definiciones:

  1. Excelencia en el gusto por las bellas artes y las humanidades, también conocida como “alta cultura”.
  2. Conjunto de valores, creencias y conductas aprendidos y compartidos por un grupo de personas interactuantes. (definición propuesta por Milton Bennett)

En el campo de la interculturalidad, esta distinción es crucial para lograr sensibilidad hacia las diferencias culturales, porque la definición número 1 permite determinar fácilmente quienes tienen un mejor nivel de cultura que otras, mientras que la definición 2, no. Lo que nos plantea la definición 2 es que no existe una cultura mejor o peor que otra por el hecho de que simplemente se trata de diferentes valores, creencias y conductas que surgen de un contexto en particular, más allá de que puedan existan personas más cultas que otras (definición 1). Sigue leyendo

Idiomas diferentes, mundos diferentes


La lengua de los zulúes incluye 39 palabras para “verde”. Cuando uno investiga cómo lograron construir 39 conceptos de una sola palabra para “verde”, descubre que en realidad así lo necesitaron. En  los días en los que el automóvil y las carreteras no existían para transportarse, los zulúes con frecuencia realizaban largas caminatas a lo largo de los pastizales de la sabana. Tampoco existían letreros o mapas, por lo que los largos viajes tenían que ser descritos por quienes habían recorrido los caminos con anterioridad. El idioma se adaptó a los requerimientos de sus hablantes y a los desafíos de supervivencia que enfrentaron.

Los idiomas que hablamos nos proporcionan las palabras y los conceptos para describir el mundo que nos rodea, lo cual nos permite verbalizar ciertos valores con facilidad. La palabra inglesa “privacy” y la palabra china “guanxi” tienen significados claros y fuertes en sus respectivos idiomas, pero no necesariamente se encuentran en otros idiomas. Incluso dentro de un mismo idioma, ciertos términos solo pueden ser usados por ciertos grupos y esta jerga o dialecto puede reflejar rápidamente lo que el grupo valora. La palabra “deadline” esconde un significado mucho más profundo sobre la importancia atribuida en Estados Unidos a un plazo determinado y no dispone de una traducción literal al español, ya que muy pocos hablantes del español llamarían “línea de la muerte” a una fecha de entrega o finalización de un proyecto. Sigue leyendo

Qué carajo saben los locales


¿Cuál crees que es la manera más efectiva para interactuar con argentinos? Es muy común que las personas de un país determinado no conozcan demasiado sobre sus propios estilos culturales y de comunicación. Ni siquiera de cómo éstos impactan en varias situaciones, como una  presentación inicial, el enfoque generales de negocios, el liderazgo de equipos multiculturales, la importancia del trabajo versus el tiempo libre, etc. Conversar con personas de otra cultura puede ser interesante, incluso instructivo, pero no espere que sean expertos en su cultura sólo porque nacieron o fueron criados allí. Estos son algunos ejemplos ilustrativos extraídos de talleres interculturales: Sigue leyendo