Un divertido ejercicio para aprender sobre las culturas del mundo


Conocer de manera objetiva lo que valoran las diferentes culturas del mundo, por lo general no es una tarea sencilla. Requiere tiempo, conocimientos y habilidades específicas, y sobretodo experiencias significativas que nos permitan comprender los valores y creencias fundamentales. Así que el día de hoy quiero compartirles un ejercicio sencillo y divertido para aprender un poco sobre las distintas culturas del mundo en poco tiempo. Lo que les propongo es prestar atención a los refranes con frecuencia utilizados y transmitidos de generación en generación en una cultura, y a los mensajes que estos promueven.

Es común escuchar algunos refranes de la misma manera o con algunas variaciones en diferentes países y culturas. Esto puede ser un indicador de similitudes culturales o de que simplemente se han transmitido entre culturas porque se han encontrado aplicables. En todo caso, la clave está en conocer como varían las interpretaciones, la relevancia que tienen en el día a día, y los matices del contexto en el que se dicen. Y como del dicho al hecho hay poco trecho, les traigo algunos refranes utilizados en algunas culturas para que hagamos el ejercicio:

Bolivia: “Alábate panza, que nadie te quiere comer”
La panza es una de las vísceras de la res cuyo sabor no es del todo agradable, y en muchos casos es un gusto adquirido. El refrán se usa cuando alguien es muy engreído, y se le quiere decir que su engreimiento hace que nadie le quiera. Sigue leyendo

¿Es personal o es cultural?


En las etapas de diagnóstico que solemos realizar previo al desarrollo de programas de formación o consultoría con nuestros clientes, con el objetivo de conocer como ha sido la experiencia de las personas al trabajar con otras culturas, suelo preguntar si han enfrentado algún desafío o dificultad en particular a causa de las diferencias culturales. Hay quienes pueden identificar varios aspectos concretos que dificultan su efectividad intercultural. Y hay quienes explican que las diferencias culturales no causan problemas o dificultades significativas, como si lo hacen los diferentes tipos de personalidad o incluso competencias específicas. Por ejemplo, no se puede trabajar con esta persona, es demasiado frontal o esta persona no es un buen líder, parece que le da miedo hablar, es tímido.

Lo curioso de estos ejemplos, es que mis interlocutores se están refiriendo, sin saberlo, a desafíos que están enfrentando a causa de las diferencias culturales. Ahora bien, el lector preguntará, ¿pero cómo puede ser?, ¿acaso los ejemplos mencionados no hacen referencia a rasgos específicos de personalidad? La respuesta es sí. Pero lo que también es importante saber es que esos rasgos de personalidad han sido determinados en gran medida por la cultura, por lo que poder comprender cómo influye la cultura en las necesidades y estilos de trabajo de nuestros colegas internacionales, es siempre indispensable para saber cómo adaptarse y crear relaciones sinérgicas.    Sigue leyendo