Cómo criar a niños culturalmente sensibles


En aras de crear un mundo mejor, donde finalmente los seres humanos vivan en paz, aceptando y conviviendo en armonía con su infinidad de diferencias, los niños aparecen como la principal (y la primera) esperanza para alcanzarlo. Sin embargo, los niños aprenden rápido, y las actitudes etnocéntricas no tardan en surgir, a veces a una edad más temprana de lo que nos gustaría ver. ¿No será que los chicos nacen racistas? O, por el contrario, ¿simplemente no son capaces de percibir diferencias étnicas?

De acuerdo a unos estudios realizados por Kristina R Olson Ph.D, ni uno ni lo otro. De hecho, los niños, al igual que los adultos, sí pueden percibir las diferencias en el color de piel por ejemplo, percibiendo que algunas pieles son más claras, marrones u oscuras, o que el pelo de algunas personas es más lacio o rizado que otras. Y no sólo eso, también pueden detectar que estas características físicas de las personas parecen tener algún significado, por dónde viven, dónde compran, qué auto manejan, qué ropa usan, qué trabajos tienen, etc. Los niños blancos aprenden rápidamente que algunas preguntas o comentarios inocentes sobre estas observaciones son aplacadas y enmudecidas inmediatamente. Sigue leyendo

No es la multiculturalidad, es la interculturalidad


La interculturalidad es un tema nuevo y bastante inexplorado en América Latina. Entre tantos mitos, enredos y desconciertos sobre el tema, la confusión entre multiculturalidad e interculturalidad es bastante frecuente, al punto que suelen utilizarse indistintamente. Sin embargo, existen diferencias concretas entre ambos términos y es importante poder definirlas para comprender su alcance y utilidad en el contexto global actual.

Como punto de partida, comencemos definiendo el concepto de cultura: Una cultura es el conjunto de valores, creencias, hábitos, costumbres, etc. aprendidos, compartidos y transmitidos por un grupo de personas interactuantes. De acuerdo a Geert Hofstede, la cultura es la programación colectiva de la mente, lo que distingue a los miembros de un grupo de personas de otro. De acuerdo a esta definición, la cultura no está exclusivamente limitada a cuestiones de nacionalidad, etnia o región, sino que incluye a todas las personas o grupos sociales que se sienten excluidos del núcleo dominante (géneros, preferencias sexuales, generaciones, religiones, clases sociales, etc.). Sigue leyendo

¿Qué clase de madre es esa mujer?


A nivel universal, uno de los roles claves de la maternidad y la paternidad es hacer que los hijos se sientan amados, valorados y aceptados. Si una pareja logra esto con éxito, podría decirse que están educando de una manera adecuada a sus hijos y que estos crecerán siendo buenas personas.

Si alguna vez estando en el extranjero te has puesto a observar las interacciones entre padres e hijos, seguramente te habrás sorprendido al ver ciertos comportamientos tanto de los padres como de los hijos. Y hasta quizás te hayas hecho preguntas como: ¿Qué clase de madre es esa mujer?

Si bien cualquier madre en el mundo se esfuerza al máximo para hacer que sus hijos se sientan amados, la forma en que demuestran su afecto varía ampliamente entre culturas, esencialmente porque los mensajes y valores que se transmiten a los hijos, son ciertamente diferentes. Sigue leyendo

Si la cultura de un país fuese un árbol…


El concepto de cultura suele ser tan familiar y tan ambiguo al mismo tiempo, que para muchos suele ser muy difícil brindar una definición concreta. La palabra cultura deriva del latín “cultura”, que significa cultivo, pero que tiene muchos significados interrelacionados. Sin embargo, cuando les preguntamos a las personas “¿Qué es cultura?”, la mayoría de las respuestas suelen caer dentro de 2 grandes grupos de definiciones:

  1. Excelencia en el gusto por las bellas artes y las humanidades, también conocida como “alta cultura”.
  2. Conjunto de valores, creencias y conductas aprendidos y compartidos por un grupo de personas interactuantes. (definición propuesta por Milton Bennett)

En el campo de la interculturalidad, esta distinción es crucial para lograr sensibilidad hacia las diferencias culturales, porque la definición número 1 permite determinar fácilmente quienes tienen un mejor nivel de cultura que otras, mientras que la definición 2, no. Lo que nos plantea la definición 2 es que no existe una cultura mejor o peor que otra por el hecho de que simplemente se trata de diferentes valores, creencias y conductas que surgen de un contexto en particular, más allá de que puedan existan personas más cultas que otras (definición 1). Sigue leyendo

De valorar la diversidad a ser efectivos en la diversidad


La creciente diversidad cultural de la fuerza laboral es una realidad actual que nos plantea un proceso globalizador sin retroceso y exige un cambio de paradigmas en términos de gestión estratégica de los RRHH. Ya no es suficiente con reconocer la existencia de diferencias en el trabajo, es necesario dar el siguiente paso; ir de la sensibilidad cultural hacia la inteligencia cultural. En otras palabras, las empresas necesitan desarrollar un talento que permita hacer frente a los distintos desafíos competitivos globales que presenta el nuevo contexto multicultural. En Argentina, firmas como Chevron, Banco Itaú, Tarjeta Naranja y Deloitte comprendieron esta realidad y se embarcaron en el enorme desafío de desarrollar profesionales con inteligencia cultural de 4 maneras diferentes:

Recursos globales: Ni las fronteras ni los gobiernos presentan límites a la hora de identificar y capitalizar las ubicaciones más estratégicas para optimizar la eficiencia operativa de una compañía. Y no estamos hablando exclusivamente de materias primas, sino también de talento. Esto fue exactamente lo que buscó Chevron, líder global en cuestiones energéticas, al establecer su Centro de Servicios Compartidos en Argentina para apoyar los negocios a nivel global. Sin embargo, para poder brindar un servicio de calidad bajo estándares culturales tan diversos como el de Estados Unidos, Filipinas, India, Nigeria o el Reino Unido, era fundamental desarrollar profesionales con la habilidad para interactuar efectivamente con personas de otros países. Ver programa de desarrollo en Chevron. Sigue leyendo

Un aula del tamaño de un país


Estudiar en el exterior es una experiencia verdaderamente enriquecedora para la educación de cualquier estudiante. Sin embargo, como cualquier oportunidad, es importante asegurarse de que se podrá extraer lo máximo de ella, porque si sale bien, puede llegar a cambiar tu vida.

Los beneficios de estudiar afuera duran para siempre y son ampliamente reconocidos. La oportunidad de descubrirse a uno mismo y ganar experiencia práctica para desenvolverse en una cultura diferente, son de los más importantes, además de hacer que sea significativamente más fácil aprender un idioma extranjero y obtener fluidez, y aprender de maneras que un ámbito de aulas no permitiría. Es una enorme contribución al desarrollo de las habilidades esenciales para el éxito de los futuros profesionales del mundo actual. De hecho, muchos países promueven activamente los programas de intercambio internacional de estudiantes: El senado de Estados Unidos publicó una resolución para apoyar a los programas de estudios en el exterior con el objetivo de contar con una mayor población de ciudadanos estadounidenses globalmente concientes. En muchos países europeos como Alemania y Francia, una experiencia internacional, ya sea de estudio o trabajo, es un prerrequisito para poder graduarse.

Ahora bien, la experiencia en sí no garantiza estos resultados. Sigue leyendo

Globalizando al MBA


En la actualidad, una educación que permita ser competitivo en el contexto empresarial, está cada vez más relacionado con el desarrollo de Inteligencia Cultural a través del estudio en el exterior o la colaboración con y aprendizaje sobre personas de otras culturas. En un artículo del Financial Times, Herminia Ibarra, una profesora del INSEAD, escribió sobre algunos cambios cruciales en el futuro de los programas de MBA:

Los programas de MBA necesitan volverse más globales. Nuestras investigaciones indican que un alto desempeño es equitativamente distribuido a lo largo del mundo. Por ende, las escuelas de negocios necesitan rastrear por el globo modelos a seguir, ideas innovadoras y los mejores estudiantes. El currículo y la experiencia del MBA necesita más casos globales, más discusión de cuestiones multiculturales y más comparaciones de las maneras internacionales de hacer negocios”

Esto se parece mucho a lo que Peter Henry, el nuevo decano de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, se encuentra buscando concretar (Leer artículo). Henry cuenta la historia de un CEO de una compañía de las de Fortune 500 que una vez le contó que sabía que las economías emergentes serían el mejor lugar para hacer crecer su empresa. Sin embargo, Sigue leyendo