Nadie es profeta en su propia tierra


Imagínate que a partir del mes siguiente tendrás que trabajar en forma diaria con argentinos (o con cualquier extranjero). Con la idea de generar una relación profesional productiva, decides investigar cuál es el estilo de comunicación de los argentinos. Para ello, aprovechas tu próximo viaje a Buenos Aires para preguntarle a cualquier persona que pase por la calle. “¿Quién mejor que un local para describir su propia cultura?”, piensas.

El primero nos dice con firmeza: “Por supuesto que los argentinos somos directos, decimos lo que pensamos”. Sin embargo, nuestro segundo entrevistado nos responde: “Sin duda los argentinos somos muy indirectos al hablar, siempre damos vueltas antes de ir al punto”. ¿Quién tiene razón? ¡Exacto! Ambos y ninguno al mismo tiempo, porque la única forma de saber si los argentinos son directos o indirectos es haciéndolo en términos relativos. Es decir, comparado con los mexicanos, los argentinos sin duda se comunican de manera directa, pero si los comparamos con los alemanes, los argentinos son claramente indirectos.

Este ejemplo deja claro que no cualquier persona puede definir adecuadamente ni siquiera a su propia cultura, porque para ello necesita conocer otras culturas para poder realizar la descripción en términos relativos. ¿Por qué? Sigue leyendo