¿Qué significa ser un verdadero nacional de tu país?


¿Qué tan “argentino” eres? ¿Qué te hace “mexicano”? ¿A quién considerarías un “colombiano”? ¿Por qué creerías que tal persona no es suficientemente “chilena”?

En épocas donde el nacionalismo parece fortalecerse en el mundo y el discurso xenófobo de varios líderes globales hacia los extranjeros se intensifica, vale la pena preguntarse “¿quién es verdaderamente uno de nosotros?”. La identidad de los países es un concepto relativamente ambiguo y ampliamente dinámico, que involucra una mezcla de valores, idioma, historia, cultura y ciudadanía. En definitiva ¿cómo se puede definir si alguien es genuinamente de tal país? Sigue leyendo

El encuentro con los “otros” y el descubrimiento de nuestros valores


¿A quién elegirías para formar una familia; a una persona que comparte tus valores y tiene una visión similar de la vida, o a alguien muy diferente a ti? Creo que me imagino tu respuesta. En efecto, en la naturaleza genética, evolutiva o divina de los seres humanos, parece existir un anhelo profundo, intrínseco e inherente de asociación, de similitud. Enraizado en las necesidades humanas básicas, este impulso innato a afiliarse con criaturas similares, nos ha llevado a emparejarnos para la reproducción y a co-crear comunidades.

Son varias las necesidades que nos llevan, en cierto grado, a formar agrupaciones sociales en las cuales nos podamos sentir satisfechos, significativos, importantes y cómodos. Estos deseos son la base de los valores culturales. Los valores son estándares de lo que es considerado deseable dentro de una colectividad, reflejando tradiciones culturales. Pero también plantean una distancia percibidas con quienes han generado otras tradiciones culturales. Sigue leyendo

Una cebolla para comprender el concepto de identidad


Marcelo Baudino

¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando me ves?

Piensa en la última vez que conociste a alguien. Probablemente, sin pensarlo, estuviste evaluando a esa persona y comparándola contigo mismo. De alguna manera, esas reflexiones que hiciste determinaron tu actitud y comportamiento hacia ella. Personalmente, si nos llegamos a encontrar en la calle, me gustaría saber quién eres. Y también me gustaría asegurarme que te lleves una buena impresión de quién soy. Cada vez que nos ponemos en contacto con otras personas, solemos hacernos preguntas sobre nuestra propia identidad, aunque quizás no nos percatemos de ello.

Por lo general, en nuestras propias sociedades  tenemos ciertas “pistas” para leer la identidad de los demás. Por su acento podemos identificar de dónde podrían ser, por su vestimenta podemos conocer cuál es su ocupación o su nivel educativo, y por sus formas, qué antecedentes familiares o calidad de vida parecen tener. Desde muy pequeños hemos aprendido a “leer” el estatus y los símbolos de la identidad de las personas que nos resultan familiares. Pero a través de las culturas, la cuestión de identidad suele resultar confusa. Sigue leyendo

Expatriados; mucho para ganar, mucho que sacrificar


“¿De dónde eres?” Tan simple e inocente como puede sonar esta pregunta, en algunas personas puede desatar un mundo de interconexiones, viajes, desarraigos y aventuras.

“Vivimos en Buenos Aires, pero somos de Europa.”

Aunque esta respuesta pueda satisfacer la curiosidad de muchas personas, ciertamente deja abierta la puerta a indagar específicamente de dónde en Europa. Europa de hecho es un continente muy diverso.

“Yo soy de los Países Bajos, pero mi señora es de Francia. Estaremos en Argentina por 2 años por cuestiones laborales”.

Esto quizás explicaría por qué sus hijos hablan fluidamente francés con su madre y holandés con su padre. Quizás hasta podrían pasar a conversar sobre otros temas: turismo, educación, deportes, etc. Pero, una nueva red de interconexiones puede desprenderse si se continúa con la pregunta: “¿Se conocieron en Francia?”

“Nos conocimos en México cuando trabajaba allí”.

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