La agridulce experiencia de vivir un choque cultural


Luego de haber vivido en 4 países y trabajado con expatriados por más de 10 años, muchas personas me hacen preguntas como: “¿Qué es lo más difícil de vivir en otro país? ¿Es inevitable caer en una etapa de choque cultural? ¿Podré adaptarme?” Las respuestas, como pueden imaginarse, no son sencillas ni únicas ni precisas.

En nuestras sociedades, cruzar las fronteras se ha vuelto un acto rutinario. Ya sean fronteras nacionales, fronteras de una ciudad o incluso las fronteras invisibles que pueden sentirse al moverse de una escuela a otra o de un barrio a otro; existe una alta probabilidad de que experimentemos diferentes grados de estrés, ansiedad y fatiga. Esto suele definirse como “choque cultural” (shock cultural), aunque quizás el término “estrés de aculturación” sea más acertado. Sigue leyendo

Crónicas de un expatriado en shock cultural


Lograr una adaptación total a la cultura de otro país, donde realmente uno se sienta cómodo y en paz con todas las particularidades (buenas y malas) propias del lugar, es una hazaña casi inalcanzable. Hay quienes afirman que una vez superada la etapa del choque cultural, se inicia una fase de adaptación que dura lo que dura el resto de la estadía en el país anfitrión. Sin embargo, uno nunca deja de estar exento a las habituales recaídas en la etapa de shock cultural.

Esto no es ninguna sorpresa, y aunque para algunas personas sea un poco más fácil adaptarse a otras culturas, lo cierto es que todos atravesamos durante la expatriación varios momentos en los cuales nos enemistamos con la cultura local. No obstante, si logramos ser conscientes de que estamos en una fase de choque cultural, quizás descubramos que no son más que oportunidades para comprender algunas cosas, aceptar otras y ajustar otras más. Sigue leyendo

4 mitos recurrentes en los futuros expatriados


Vivir y trabajar en un país extranjero puede ser una experiencia extraordinaria, pero también puede ser el mayor error de tu vida. Que suceda una u otra cosa depende en gran parte de cuán consciente seas de los desafíos que implica un cambio radical en el estilo de vida. Esto implica también deshacerse de algunos mitos que abundan en la psiquis de los futuros expatriados. En más de 6 años de trabajo con expatriados, nos hemos encontrado una y otra vez con las mismas simplificaciones del impacto de una mudanza a un país extranjero. Aunque hay muchas más, estas son las más recurrentes:

1. “Cuando estás acostumbrado a viajar mucho, la adaptación en un nuevo país es más simple”

“¡En el último año he viajado a más de 12 países! Conozco los 5 continentes y me encanta la emoción de subirme al avión con destino a un nuevo país”. Si bien esta vida puede ser seductora para muchas personas, lo cierto es que es muy diferente pasar unos días de trabajo o vacaciones en un país, que vivir en ese país. El desafío de adaptación comienza cuando descubres que las diferencias que en un inicio te parecían emocionantes y exóticas, son un hecho diario en tu rutina, y que ya no estarás regresando a “casa”, esta es tu nueva casa. El choque cultural termina golpeándolos más fuertemente. Sigue leyendo

Resultados inesperados a la mexicana


El equipo de Federico se había incrementado exponencialmente dado un incremento de trabajo al trasladarse parte de las operaciones de contratos desde las oficinas de Miami a las de Buenos Aires. Por esta razón, tuvo que contratar 2 nuevos analistas para poder gestionar las operaciones de contratos en México. Los dos nuevos empleados presentaban una muy interesante trayectoria a pesar de su juventud, sin embargo, muy pronto detectó que tenían estilos de comunicación muy diferentes:

  • Cristian

    Cristian

    Cristian era mucho más diplomático a la hora de comunicarse e invertía mucho tiempo en conversar sobre cosas personales y conocer a las personas por fuera del trabajo.

  • Lucila era mucho más pragmática y se enfocaba mucho en resultados y en alcanzar eficiencia en su trabajo. Por esto, su comunicación solía ser más franca y directa en su comunicación.

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Negociando mi identidad cultural en un nuevo país


A la hora de comenzar a planificar tu vida en otro país, la recomendación generalizada es que cuanto más logres adaptarte a la cultura del país anfitrión, más enriquecedora será tu experiencia internacional. Sin embargo, lo que por lo general no te cuentan es que en ese proceso de aculturación a otro país, hay posibilidades de perder parte de tu propia identidad cultural. Entonces, ¿cómo deberíamos balancear nuestra propia cultura e identidad personal con la de la cultura anfitriona? Sin una correcta planificación de este dilema, quizás termines escogiendo la estrategia de adaptación menos efectiva para tener una experiencia internacional feliz.

La aculturación es un proceso de cambio cultural y psicológico que sucede como resultado del contacto entre 2 o más grupos culturales y sus miembros individuales. Al llegar a un nuevo país, los expatriados se involucran en una serie de contactos interculturales que implican la posibilidad de que surjan conflictos; y se enfrentan a la consecuente necesidad de negociar para obtener resultados que sean satisfactorios para ambas partes. Este proceso puede continuar durante un largo período de tiempo luego del contacto inicial, a veces tomando meses, años o hasta generaciones. Sigue leyendo

Los 10 mejores consejos para expatriados nostálgicos de casa


Son incontables las oportunidades y recompensas de vivir un tiempo en otro país. El sentido de la aventura, de lo nuevo, de lo diferente; puede ser realmente emocionante. Quizás hasta puedas llegar a aprender cosas que nunca hubieses aprendido de haberte quedado en tu país. Sin embargo, no podemos desestimar el hecho de que adaptarse a la vida diaria en otro país suele ocasionar un choque cultural. Además, también tienes que dejar atrás a personas que quieres mucho, como a tu familia o a tus amigos. El sentimiento de nostalgia de la vida y del hogar en tu país es bastante común en muchos expatriados. Este sentimiento puede durar desde algunas horas hasta varios meses. La buena noticia es que, además de adoptar una actitud positiva, hay algunas pequeñas estrategias que pueden ayudarte a pasar este momento:

1. Métete en la cocina

Cocinar es una excelente manera de despejar tu mente y enfocarte en cosas más lindas… como la comida! ¿Qué tal si te animas a preparar algún plato que te antoje mucho o que te recuerde a casa? O también podrías aventurarte a preparar alguna receta tradicional de tu país anfitrión! Internet puede ayudarte mucho con la receta.

2. Llama a casa

La tecnología disponible hoy en día facilita increíblemente la posibilidad de mantener el contacto con la familia y los amigos. Un WhatsApp directo y en un instante ya estas conversando con tu mejor amigo!

3. Date una descarga de adrenalina

Todos sabemos que hacer algo suficientemente estimulante te mantendrá contento por el resto del día. Cada país ofrece su propio catálogo de aventuras y actividades vivificantes. ¿Por qué no intentarlo? Sigue leyendo

Anticipando la llegada del shock cultural


Es lunes bien temprano en la mañana y es hora de levantarse para ir a trabajar. Estas finalizando tu segundo mes de vida lejos de tu familia, tus amigos y del país dónde creciste. Con todo lo que has experimentado en estas últimas semanas (mudanza, nuevos lugares, otro idioma, sabores exóticos, el nuevo barrio, nuevos compañeros de trabajo, etc.), te cuesta asumir que sólo han pasado 60 días. Te comienzas a sentir un poco frustrado de que todo te implique tanto esfuerzo y de que aún no logres ser tan productivo en el trabajo como solías serlo. Hasta empiezas a extrañar las rutinas que solías tener con tus amigos y tu familia. No es sólo que se ha acabado “la luna de miel”, sino que has ingresado a la siguiente etapa del proceso de adaptación cultural del expatriado: el shock cultural.

Una transferencia internacional es un evento de vida trascendental que presenta la misma combinación de emoción y estrés, de euforia y agotamiento, que es posible enfrentar durante cualquier período de cambio drástico. Puede significar una carga física, emocional y psicológica en el expatriado, que muchas veces los aleja de la posibilidad de aprender y disfrutar de su estadía en otro país. Pero, ¿cuáles son los detonantes de este quiebre crítico en la vida de los expatriados? A continuación presentamos 3 razones que empujan hacia la etapa del shock cultural: Sigue leyendo

Ese extraño y distante lugar llamado “casa”


¿Dónde es “casa” para ti? ¿Es el lugar dónde se encuentran tus amigos y tu familia? ¿Es el lugar dónde has pasado la mayor parte de tu vida? ¿Es el lugar dónde te sientes a gusto? ¿Es donde se encuentran tus pertenencias? Quizás la respuesta sea una sola para aquellas personas que sólo han vivido en un único país toda su vida. Pero el tema se torna un poco más complejo para aquellas personas que han experimentado la vida de expatriado en algún momento de sus vidas.

Una popular red de profesionales integrados a una vida global, abrió la caja de pandora al consultar sobre las desavenencias de los expatriados y la ausencia de un “hogar”, en el sentido tradicional de la palabra. Muchos expatriados que han pasado ya un tiempo en otro país, saben para sus adentros, que a pesar de los emocionantes desafíos y aventuras de una experiencia en el extranjero, no se encuentran en el lugar donde se quedarán para el resto de sus vidas. Sigue leyendo

Los expatriados, sus parejas y un dilema existencial


En varias oportunidades hemos mencionado los desafíos que presenta una asignación internacional y el enorme impacto que puede tener en el desarrollo de un profesional. Sin embargo, poco hemos hablado sobre el dilema existencial que enfrentan sus parejas. De acuerdo a un estudio realizado por Internations, una conocida red global de expatriados, el 86% de los expatriados se mudan con su pareja o a su familia cuando aceptan una asignación en el exterior. Además de los desafíos propios de una expatriación, las parejas enfrentan el desafío extra de no tener una carrera o un trabajo esperándolos para distraerlos del shock cultural.

Cuando una persona recibe una oferta lucrativa de trabajo en el exterior, las opciones de su pareja son bastante limitadas: Puede simplemente quedarse en su país para continuar con la vida tal como la conocía, o embarcarse en la aventura internacional. Cualquiera sea su decisión, la relación o el matrimonio terminará fortalecido o destruido. Si deciden acompañar a sus parejas en la expatriación, muchas veces no podrán continuar con su propia carrera profesional por permisos de trabajo y experimentan algunas restricciones en su libertad personal (especialmente cuando no manejan el idioma local). Por esto, los acompañantes suelen enfrentar una crisis de identidad cuando descubren que están perdiendo su independencia y estatus. Sigue leyendo

Que la luna de miel no termine antes de tiempo


Acabas de desembarcar en lo que quizás sea la experiencia de tu vida. La decisión de dejar atrás a la familia, a los amigos y a la vida que habías creado según tus hábitos y rutinas, no fue nada fácil. Sin embargo te encuentras sumamente emocionado por todas las oportunidades que te esperan. El contexto alrededor tuyo es estimulante. Hay todo un mundo nuevo por explorar tan solo al cruzar la puerta de tu nuevo hogar. La gente es muy amable y acogedora y te hacen sentir especial. A pesar de que te tome un poco de tiempo acostumbrarte a algunas cosas, todo es verdaderamente muy interesante. ¡Acabas de convencerte de que tomaste la decisión correcta al aceptar esta asignación internacional, y de que todo el sacrificio y esfuerzo previo valió la pena! Comienzas a pensar que todas aquellas historias que has escuchado del shock cultural y depresión fueron tan solo exageraciones. Claramente no es algo que te pasará a ti.

Esta situación refleja la vida de muchísimos expatriados en sus primeras semanas en el extranjero. Llamar “Luna de Miel” a la primera etapa del ciclo de adaptación del expatriado no puede ser más acertado. Por lo general, las personas relacionan a la luna de miel con el amor, la felicidad, el romance y otras emociones positivas. Sin embargo, a placer de los más cínicos, nada suele durar para siempre, y la luna de miel, por más deslumbrante que sea, terminará concluyendo algún día. Esta etapa de aventura y descubrimiento no dura para siempre pero debe ser aprovechada para que el expatriado se prepare adecuadamente para enfrentar los desafíos de integración cultural que se avecinan. Sigue leyendo